Amalia Sáenz: “La Queen Elizabeth Cup comienza a consolidarse como una cita con identidad propia”

En la antesala de su tercera edición, la Queen Elizabeth Cup reafirma su crecimiento dentro del calendario del polo femenino, con una propuesta que combina nivel deportivo, proyección internacional y construcción de comunidad. Conversamos con Amalia Sáenz, a cargo de la organización del certamen, quien compartió con Prensa Polo la evolución del torneo y la visión detrás de una experiencia que va más allá de la cancha.



Se viene la tercera edición de la Queen Elizabeth, ¿cómo viste la evolución del torneo hasta hoy?

La evolución ha sido muy significativa. La Queen Elizabeth Cup nació casi como un gesto —cuando escribí al Gobierno del Reino Unido para solicitar la autorización para utilizar su nombre— y hoy comienza a consolidarse como una cita con identidad propia dentro del calendario del polo femenino.

Lo que en su origen fue una visión, hoy empieza a tomar forma como un espacio distintivo, donde el deporte, la elegancia y una mirada contemporánea del polo conviven de manera natural. En ese camino, el crecimiento no solo se refleja en el nivel de juego, sino también en la calidad de los equipos, en el interés que genera y, sobre todo, en la comunidad que se está construyendo alrededor del torneo.

Más allá de lo deportivo, ¿qué tipo de experiencia buscan generar en Hurlingham durante esos días?

Buscamos crear una experiencia que trascienda el partido. En el Hurlingham Club queremos que cada edición tenga una atmósfera especial, donde lo que sucede en la cancha se integre de manera natural con la comunidad del club y todo lo que ocurre fuera de ella.

La propuesta es que el torneo se viva de forma integral: dentro y fuera de la cancha, el deporte convive con el encuentro social, la estética y un cuidado muy consciente por los detalles.

Es una manera de reinterpretar la tradición del polo desde una mirada contemporánea y femenina, generando una experiencia que se percibe en cada momento.

A nivel personal, ¿qué te gustaría que pase en esta edición para sentir que fue un éxito?

A nivel personal, el éxito tiene varias dimensiones. Por supuesto, que haya partidos de buen nivel y equipos competitivos es fundamental. Pero, sobre todo, me gustaría ver que el torneo sigue creciendo como comunidad.

En esta edición, además, nos acompañan jugadoras del circuito internacional como Milly Hine, Lía Salvo, Milagros Sánchez, Maite Marre y Micaela Saracco, junto con patronas que llegan desde Asia, Estados Unidos y, por supuesto, nuestras argentinas. Esa diversidad eleva el nivel y enriquece enormemente la experiencia.

Que nuevas jugadoras y patronas se sumen, que haya una mayor presencia internacional, y que quienes participan —dentro y fuera de la cancha— sientan que forman parte de algo especial.

Cuando eso sucede —cuando la experiencia trasciende lo deportivo y deja huella— es cuando el torneo encuentra su verdadero propósito.

El año pasado nos dijiste que el objetivo era apostar a un mayor nivel de juego y consolidarlo como un espacio de crecimiento para las mujeres, ¿creés que se va a notar ese cambio en esta edición?

Sí, creo que ese crecimiento ya empieza a ser visible. Hoy contamos con más equipos y, de hecho, debimos cerrar la inscripción de manera anticipada, lo que refleja el interés creciente que genera el torneo.

Hay una evolución clara en el nivel de juego y en la competitividad de los equipos, pero también en el compromiso con el desarrollo del polo femenino. Ese es, sin duda, el eje que guía este proyecto y mi compromiso personal.