The Economist dedicó un extenso informe a analizar cómo el país se consolidó como líder indiscutido de la industria del polo a nivel global, pese a los vaivenes de su economía.
La revista británica publicó un análisis sobre el fenómeno económico que representa el polo en Argentina, describiéndolo como “una burbuja” dentro del país; una industria con reglas y dinámicas propias que crece de manera sostenida e independiente de los ciclos de la economía nacional.

Según el informe, la zona ubicada entre Pilar y General Rodríguez, a 50 kilómetros de Buenos Aires, se transformó en los últimos 25 años, pasando de no haber “nada” a ser un polo de clubes, caballerizas y estancias dedicadas por completo al deporte.
Interesante es la visión que el artículo genera sobre los orígenes del polo. Jugado por primera vez en Persia en el siglo VI a.C. y formalizado luego por oficiales británicos en la India, fue Argentina el país que terminó por dominar la escena internacional, contando con abundancia de caballos en la Pampa, la llanura del terreno y un clima favorable. El resultado, según los datos citados, es contundente: 27 de los 30 mejores jugadores profesionales del mundo son argentinos.
The Economist destaca también el desarrollo de programas de cría de caballos de polo por parte de familias argentinas, que producen lo que el artículo describe como los mejores caballos del mundo. De 1.140 caballos que compitieron por la Queen’s Cup en Gran Bretaña, 1.000 eran de sangre argentina. Además, en cuanto a exportaciones, entre enero y noviembre del 2025, el país envió 2.900 caballos a 38 países, ubicándose como el principal exportador mundial.


Otro de los ejes del artículo es la apuesta de criadores y empresarios argentinos por la investigación y desarrollo, siendo pioneros en la clonación. El dato destacado en esta ocasión es lo ocurrido en 2010, cuando un clon de Dolfina Cuartetera se vendió por 800.000 dólares.
Mientras la economía argentina atraviesa una volatilidad constante, la industria del polo continuó expandiéndose. Esto se debe en parte, a la inversión extranjera de los “patrones”, los extranjeros que compran tierras, contratan jugadores y adquieren caballos, generando un efecto derrame sobre todos quienes trabajan en el rubro.
El crecimiento, según el medio, tampoco se limita a Buenos Aires, y el país ya cuenta con 177 clubes distribuidos “de Córdoba a la Patagonia”. A esto se suma una mayor exposición internacional del deporte, con diversos medios exclusivos dedicados al mismo y diferentes iniciativas de cobertura y promoción internacional.

En un contexto de incertidumbre económica, el polo se consolida como una de las pocas industrias argentinas que exporta su manera de funcionar, atrayendo inversión y sin dejar de crecer. Un caso de éxito que, según The Economist, bien podría servir de espejo para otros sectores del país.
Fuente: https://www.economist.com/the-americas/2026/08/19/polos-lessons-for-argentina
