El 133° Abierto de Hurlingham va llegando a su fin; mientras La Natividad La Dolfina y La Hache irán por el Abierto, la Ayshire Cup, el primer escalón de la Triple Corona Argentina, el jueves 1 de octubre se disputó la definición de la Subsidiaria Copa Drysdale, entre La Ensenada y Hiper Polo, ya en casa, es decir, en el Hurlingham Club, en la cancha 2, que lleva el nombre del inolvidable 10 goles, la estrella del legendario Mar del Plata y quién también fuera Presidente de la AAP, Gonzalo Tanoira.

La Ensenada (Diego Cavanagh, Juan Britos, Juan M. Zubía y Jerónimo del Carril 8), es el doble campeón defensor de la Drysdale Cup – la ganaron en 2024, ante Cría La Dolfina (15-11), y en 2025 sobre Los Machitos (15-13). Van en búsqueda del hat trick ante Hiper Polo, equipo debutante en la Triple Corona y que ya demostró que está para más, con la experiencia del pampeano Francisco Elizalde y la juventud y talento de Teo Lacau, Torito Ruiz y Gonzalo Ferrari – en la semifinal, dejó en el camino a Don Ercole. Tanto La Ensenada como Hiper Polo suman 33 goles cada uno.
Los dos primeros chukkers fueron de propiedad de La Ensenada, que cerró el segundo 5-1. Pero Hiper Polo reaccionó en el siguiente, con un 4-0 parcial, que culminó con un cogotazo hacia los mimbres de Torito Ruiz para el empate 5-5. Luego de un intenso cuarto chukker, Hiper Polo logró irse al half time con ventaja 8-7. Hasta acá, Torito Ruiz era la gran figura, no solo de Híper, sino del muy buen partido que estaban jugando ambos equipos.
Luego de una segunda parte palo y palo – sobre todo el sexto chukker, con seis goles – Jero del Carril anotó el empate 14-14 en los últimos minutos del octavo chukker; el mismo Jero tuvo la oportunidad de ganar el partido a través de un penal, que lamentablemente se fue afuera. Y cuando todo indicaba que el asunto se iba a suplementario, fue Teo Lacau quien, tras la primera campana, salió corriendo a los mimbres y en los 30 segundos adicionales le aseguró la victoria por 15-14 a Hiper Polo y su primera copa en la Triple Corona, tras un verdadero partidazo, de esos que uno desearía que terminara en empate.

