Después de varias temporadas persiguiéndola, la Gold Cup finalmente quedó en manos de Dubai Wolves. El equipo logró consagrarse en Dubái luego de años de intentos, finales disputadas y un proyecto que se fue consolidando con el tiempo.
Para su manager, Nicolás Petracchi, el título no es sólamente un triunfo deportivo, sino que representa el resultado de trabajo, decisiones y perseverancia dentro de una de las temporadas más competitivas del calendario internacional.

Contanos un poco sobre vos. ¿De dónde sos y cómo arrancaste con el polo?
Yo soy de Buenos Aires, capital, y pasé mucho tiempo en Entre Ríos, más precisamente en Concepción del Uruguay, que es donde me inicié en el polo en la década del 80. Mis padres tienen campo allá. No vengo de una familia tradicional de polo, así que los comienzos fueron gracias a un tío mío que se mudaba de Carlos Tejedor a Capital y mandó su cría y algunos caballos jugadores al campo de mis padres en Entre Ríos. Con algunos primos empezamos a taquear ahí, donde se podía, en caminos, bien a lo pampa, como empezaron muchos.
Desde ahí nunca paré. Me picó el bichito del polo y estaba enloquecido. Terminando el colegio logré jugar dos intercolegiales, en el 89 y el 90, para el equipo del colegio La Salle. Fue una gran experiencia de chico.
En el intercolegial había unos 36 equipos en esa época. En el 90 perdimos la final de la Copa Zeus, que era la copa subsidiaria, contra el equipo de San Jorge. Cuando terminé el colegio me dediqué un tiempo a la doma en el campo, que me enseñó muchísimo sobre el caballo. Ahí jugaba sobre todo en Entre Ríos.
En Buenos Aires estuve en el 89 y el 90 con tres caballos; mis padres me bancaron y me llevaron para poder jugar. Arranqué en el Club Santa Mónica, sobre la Ruta 8. Fueron años muy lindos. Así fueron mis comienzos en el polo.
Hoy, ¿cómo es un año calendario tuyo? ¿Dónde vivís generalmente y por qué temporadas estás?
Mi año calendario con el polo, hoy en día, es más que nada acá en la temporada de Dubái con Wolves. Arranco a fines de octubre y me vengo para Dubái hasta mediados o fines de abril, depende del año.
Cuando el calor ya se empieza a sentir fuerte, muchos jugadores se van. Quedan algunas prácticas y algún tornadito más bajo. Es una temporada larga, de octubre a fines de abril.
Ahí ya dan ganas de volver a Argentina. Vuelvo y me dedico más que nada a algunos negocios que armé fuera del polo. Igual, alguna práctica nunca falta, siempre invitado por amigos. Así que sigo despuntando el vicio con el polo.

¿Cómo llegás a Dubai Wolves y en qué año?
Voy a retroceder un poco en el tiempo y contar una anécdota. Mi primer viaje como profesional de polo fue en diciembre de 2002 a Dubái. Volé con nueve caballos y venía cuidándolos en el avión. Se los había vendido Javo Novillo a quien fue mi patrón durante 16 años, Saeed Bindray, de Dubái.
El trabajo era solo por dos meses… Adaptar los caballos, quedarme un tiempo con algunas prácticas y volver. Pero al mes me dijo que me quede toda la temporada, así que me terminé quedando hasta mayo de ese año. Y desde ahí fueron 16 años con el equipo de Bindray, hasta junio de 2018. En ese momento me quedé sin trabajo y me instalé en Austria. Mi ex mujer es de allá, teníamos casa y nos fuimos con nuestras dos hijas.
Con el equipo de Bindray empezamos a jugar la Gold Cup en 2010. Ese año fue solo Copa de Oro. En 2011 y 2012 hubo Plata y Oro. En 2011 perdimos las dos finales y en 2012 perdimos la de Oro. Siempre me quedó esa espina de la Copa de Oro, que ahora la tengo con Wolves, gracias a Dios. En los años siguientes me dediqué más a ser manager; armaba el equipo para jugar esas copas. Compré casi toda la caballada de esa época del equipo de Bindray; la había traído yo. Fue una linda etapa.
Después estuve yendo a Malasia en 2019 y en 2022, solo a jugar. Y entre 2020 y 2023 me llamaron de Habtoor para ver si quería hacerme cargo del equipo Wolves. Obviamente acepté. Me vine en octubre de 2023. En 2024 perdimos la final de la Copa de Oro contra el equipo de Habtoor; padre contra hijo, Mohamed Habtoor. Fue una final espectacular.
La temporada pasada ganamos la Copa de Plata. Y este año ganamos la Copa de Oro, así que estoy feliz de tener esa Copa de Oro en mis haberes.
Finalmente llegó tu primera Gold Cup como manager del equipo. ¿En qué momento profesional tuyo llega y en qué momento del equipo u organización?
Como bien decís, llegó la Copa de Oro finalmente. Obviamente en otra etapa de mi vida, que no es como jugador y como me hubiese gustado. Pero la verdad es que cuando terminó el partido lo disfruté muchísimo. Muchísimo, venía con muchos nervios.
Con respecto al momento del equipo, sabíamos que este podía ser el año. Veníamos más organizados, sobre todo en el tema de la caballada. Logramos traer nueve caballos por jugador en vez de ocho. Cada profesional se trajo nueve este año y eso fue un plus.
Los chicos estaban muy confiados y jugando bien. Félix (Esain) y Santi (Laborde) ya venían desde la primera temporada, 2024. En ese momento jugábamos con Benja Panelo esos dos torneos. Se conocen desde hace años y se llevan muy bien. Y se sumó Cachete (Crespo), que es un jugador espectacular. También Habtoor, que está jugando bien, metiéndole mucho y trabajando en la cancha.
Era un buen momento para Wolves. Sabíamos que no iba a ser fácil porque hay equipazos y muy buenas organizaciones. Pero la confianza, la química entre los jugadores y todo eso que hay que generar fue clave para llegar a esto.

¿Hubo algún otro año en el que sentiste que merecían ganarla y no se dio?
Se nos había escapado, como te dije, en 2024, así que nos había quedado esa espina. Pero fue un momento lindísimo.
Justo antes de que me llamaran para manejar Wolves yo estaba medio semi retirado del polo, ocupado con mis cosas en el campo. El llamado me sorprendió un poco, pero me gustó el desafío y la verdad es que valió la pena. Fue muy lindo todo este camino hasta acá y ojalá sigamos por varias temporadas más.
Contanos más puertas adentro del equipo y cómo surgió la idea.
Los últimos dos años habíamos jugado con Benja Panelo, Félix y Santi Laborde. Pero la temporada pasada subieron a Benja Panelo a 8 y a Félix a 7, así que no podíamos seguir con el mismo equipo y había que hacer un cambio.
La idea inicial era jugar con Benja Panelo, Santi Laborde y sumar un 5 goles. Pero a Benja le salió algo en Estados Unidos y ahí convocamos otra vez a Félix, que es un jugadorazo. Eso abría lugar para un 6 goles.
Estuvimos viendo la lista y nos decidimos por Cachete Crespo, que es tremendo jugador. Y salió como salió, la verdad fue una muy buena decisión. Además, se armó un grupo humano espectacular. El día a día en la cancha fue buenísimo, y eso es fundamental para lograr los objetivos.
