Tradición artesanal e innovación en Logi Polo, con la fabricación de tacos con tecnología RFID

Con una trayectoria ligada a la fabricación de equipamiento para el polo, Logi Polo continúa apostando por la calidad y el desarrollo de sus productos. Entre ellos, el taco ocupa un lugar central, ya que requiere conocimiento, experiencia y una cuidadosa selección de materiales, y que hoy incorpora tecnología RFID para mejorar su trazabilidad y seguimiento.

La historia de Logi Polo está estrechamente vinculada con la búsqueda de las mejores materias primas. Desde 1989, la empresa comenzó a viajar a Singapur y Malasia para conocer proveedores y seleccionar cañas. A partir de 2013, Indonesia se sumó a ese recorrido como uno de los principales destinos para conseguir este material fundamental en la fabricación de los tacos. Pero la calidad comienza mucho antes del armado. La madera utilizada para los cigarros proviene del norte argentino y permanece estacionada durante un mínimo de dos años y medio, aunque algunas partidas llegan a cumplir cuatro o cinco años.

Las cañas, por su parte, también atraviesan un período de estacionamiento de entre seis y ocho meses antes de ser seleccionadas y utilizadas. La elección de cada una de las cañas es de las etapas más importantes del proceso. Esta selección está a cargo de Marcelo López y su hijo Bautista, quienes evalúan cada pieza para encontrar la combinación que mejor responda a las necesidades de cada cliente, y comenzar así a diseñar el taco ideal para cada jugador: “Lo primero y más importante, es que sea sana. Segundo, que tenga buen balance y, tercero, que sea estéticamente linda”, explica Marcelo sobre los criterios a la hora de seleccionar las cañas. Por supuesto, también se contemplan las preferencias de cada jugador, desde el modelo de manija hasta sus medidas, el largo de la tira y los colores. “Nuestro trabajo es muy personalizado. Escuchamos las preferencias y necesidades de cada cliente y buscamos la caña que mejor se adapte a lo que necesita”, cuenta Bauti.

En este sentido, la evolución del polo también plantea nuevos desafíos. Las preferencias actuales apuntan en varias ocasiones, a tacos más livianos y flexibles, que reduzcan el esfuerzo sobre el brazo y la mano sin perder una buena respuesta para el momento que alcanza la bocha. Además, las condiciones climáticas de cada temporada y los destinos donde juegan los polistas pueden influir en la elección del tipo de taco y de caña.

Uno de los desarrollos más recientes de Logi Polo surgió a partir de una iniciativa de Bauti López Fuentes, basada en la incorporación de chips RFID para identificar cada taco y registrar su recorrido durante las distintas etapas de fabricación y reparación: “Empezamos a desarrollar el sistema hace cuatro años, buscando mejorar nuestra organización: tanto la producción de tacos nuevos y las reparaciones como el stock del local y la administración”, explica.

Cada taco lleva un chip que permite vincularlo con un pedido y almacenar información sobre sus características y los trabajos realizados. En cada puesto del taller hay una computadora con un lector que escanea el chip y registra cada intervención. De esta manera, el equipo puede conocer en qué sector se encuentra cada taco, qué etapas tiene pendientes y cuánto tiempo lleva en producción. Además, el sistema también permite consultar el historial de un producto, lo que permite conocer de qué partida proviene una caña, cuándo se fabricó un taco y qué reparaciones recibió. “Esto nos permite saber en qué sector está cada taco, qué etapas tiene pendientes y cuánto tiempo lleva en producción”, señala Bauti.

Aunque actualmente se trata de una herramienta de uso interno, el proyecto contempla que, a futuro, los clientes puedan consultar desde sus celulares la ficha completa de sus tacos, con información sobre el peso, el tipo de caña y las características de la manija, entre otros datos. La incorporación de esta herramienta no modifica la esencia de la fabricación, sino que es una manera de sacar provecho de la tecnología, para que acompañe el proceso artesanal y permita optimizar sus distintas etapas, manteniendo la selección personalizada de los materiales como punto de partida.

Actualmente, Logi Polo cuenta con un equipo de alrededor de 20 personas y mantiene una filosofía de trabajo basada en la atención personalizada. Tanto un jugador profesional como alguien que recién comienza reciben el mismo compromiso de encontrar el equipamiento que mejor se adapte a sus necesidades: “Para nosotros, todos los clientes son iguales. No importa si es un principiante o un jugador de diez goles”, destaca Marcelo.

Pero sin lugar a dudas, el diferencial de Logi es la calidad de los productos, con una selección cuidadosa de los materiales a partir de la experiencia acumulada a lo largo de los años, que les permite acompañar la evolución del deporte. “Podés tener el mejor marketing y la mejor publicidad, pero si después no les dejás el mejor producto, el cliente no te elige”, resume Marcelo.

Una filosofía de trabajo que combina la experiencia de más de tres décadas con la incorporación de nuevas herramientas para seguir perfeccionando cada producto. En Logi Polo, la tecnología funciona como un complemento de un conocimiento construido a lo largo de los años, donde cada detalle cuenta y cada taco tiene un proceso propio. Porque, más allá de los avances el objetivo continúa siendo ofrecer un producto de calidad, pensado para acompañar a cada jugador de la mejor manera dentro de la cancha.