La Natividad La Dolfina y la costumbre de meterse en finales
Es viernes 25 de septiembre y nos encontramos en el Predio de la AAP, en Pilar, para vivir la primera jornada de semifinales del 133° Abierto de Hurlingham, que tuvo cambio de programación. En efecto, las mismas estaban previstas para el sábado 26 de septiembre y domingo 27 de septiembre, pero la AAP decidió adelantar los partidos debido a pronósticos de lluvia para el domingo.

En búsqueda del primer lugar en la final, se encontraron La Natividad La Dolfina y Las Monjitas. Repasemos: La Natividad La Dolfina llegó a semis luego de arrasar a La Aguada por 26-3 en cuartos de final; mientras, Las Monjitas venció a La Ensenada 15-11, en un partido muy parejo que la organización de Camilo Bautista recién liquidó en el último chukker.




Ambos equipos arrancaron con varios intentos de abrir el marcador, sin éxito; pasaron cinco minutos hasta que dos faltas consecutivas a favor de La Natividad La Dolfina terminaron en penales de 30 yardas que convirtió Poroto Cambiaso, para el 2-0, cuando solo faltaban dos minutos para la campana. Al minuto, otra falta, esta vez para Las Monjitas, les valió un tercer penal de 30, que tiró Rufino Bensadón. Ese primer chukker finalizó con el equipo de Cañuelas y campeón defensor 2-1 arriba. Los penales de 30 yardas continuaron en el segundo chukker, uno para cada lado y con los mismos ejecutores (Poroto Cambiaso y Rufino Bensadón). Los goles —perdón, golazos— de jugada llegaron casi al cierre de ese segundo parcial: Poroto Cambiaso y Pelón Stirling, para La Natividad La Dolfina y Las Monjitas, respectivamente. El asunto seguía muy parejo; el combo Cambiaso-Castagnola estaba arriba 4-3 y luchando contra un equipo de Las Monjitas, que le presentó batalla al multicampeón.
El empate 4-4 vino en el tercer chukker, del taco de Rufino, que metió otro de 30 yardas. La Natividad La Dolfina no se preocupó demasiado: un pase de Adolfo Cambiaso a su sobrino Jeta terminó en un golazo de este para recuperar la delantera, 5-4. Posteriormente, Poroto convirtió otros dos penales de 30 yardas, para estirar la ventaja de La Natividad La Dolfina a 3 goles (7-4); pero Las Monjitas volvió a acercarse, gentileza de Rufino Bensadón, que metió la bocha entre los mimbres desde las 30 yardas. Así, al cierre de la primera mitad, el tablero mostraba a La Natividad La Dolfina arriba (9-5), con otros dos tantos de Poroto (un espectacular cogote y un penal), quien a esta altura era el goleador y la figura del partido.
La primera parte de esta semifinal fue buena, sobre todo porque, pese a estar abajo por 4 goles, el planteo de Las Monjitas fue positivo; salieron a jugar y nunca se intimidaron ante la clase y la experiencia del campeón de la Triple Corona. También hubo un común denominador: muchos goles de penal y apenas un puñado de goles de jugada (cinco). Veamos qué nos deparan los cuatro chukkers restantes.




Pero, de golpe, ese muy buen planteo del equipo naranja desapareció en el quinto chukker, que se fue para el lado de Cañuelas: un contundente 5-0 para alejarse aún más, 14-5, gentileza de Poroto (x 3) y Jeta (x 2). La Natividad La Dolfina siguió acelerando en el sexto chukker; recién promediando ese parcial, Lukin Monteverde sacó a Las Monjitas del letargo del 5 con el que venían estancados desde el tercer chukker.
Sin dudas, el quinto chukker fue la bisagra que prácticamente definió el partido; La Natividad La Dolfina tenía todo bajo control, de tal forma que llegó a aventajar a Las Monjitas por 10 goles en el sexto (17-7). Al cierre del séptimo y penúltimo chukker, el partido ya estaba liquidado: Poroto, una vez más desde las 30 yardas, puso el 20-9. Ya no era de diez goles la diferencia; ahora eran 11, que se fue a 12 con otro golazo de Poroto (21-9). Y fue Barto Castagnola quien le puso el cascabel al gato. Para no perder la costumbre, La Natividad La Delfina ganó de forma contundente por 22-10, y estará, una vez más, en la final del Abierto de Hurlingham.



La Ensenada a la definición de la Copa Drysdale
Previamente, en la primera semifinal por la Subsidiaria Copa Drysdale, se enfrentaron La Aguada y La Ensenada. La Aguada, con la vuelta de su titular Iñaki Laprida, necesitaba una victoria para ganar confianza luego de la apabullante derrota ante La Natividad La Dolfina; por su parte, la derrota en el debut de La Ensenada ante Las Monjitas fue más pareja, ya que este último solo pudo definirlo en el último chukker.
Pero lo cierto es que, más allá de los resultados del debut, ambos conjuntos necesitaban ganar, no solo para acceder a la primera final de la Copa Drysdale, sino para conseguir una buena ubicación en las zonas del Abierto de Tortugas, que se arma en base a los resultados en Hurlingham. Además de los puntos para la tabla de posiciones con miras a la Triple Corona 2027.



El partido, si bien con La Ensenada siempre arriba en el marcador, fue parejo hasta el tercer chukker. Todo iba a cambiar en el cuarto, cuando La Ensenada, con la batuta de su gran figura, Juan Martín Zubía, comenzó a dominar el encuentro, prácticamente anulando a La Aguada, que, pese a los intentos, no lograba despegar gracias a la gran performance tanto en defensa como en ataque de La Ensenada. Tal era el dominio de La Ensenada que dejaron el partido casi liquidado en el quinto chukker, con una ventaja de 10-3. La Aguada solo pudo anotar un par de goles, pero La Ensenada no aflojó en ningún momento, lo que les valió la victoria por 17-7 y el pase a la definición de la Copa Drysdale.

