Sainte Mesme es mucho más que un club de polo. A 45 minutos de París, la propiedad familiar con más de 700 años de historia se transformó, desde los años 50, en uno de los lugares más emblemáticos del polo francés.

Nos adentramos en un mano a mano con Robert Strom, que repasó los orígenes de una organización nacida cuando su abuelo comenzó a jugar al polo con amigos, construyó una cancha y unas caballerizas, y dio forma a un espacio que con el tiempo recibiría a grandes figuras del deporte.
Con muchos recuerdos familiares, anécdotas de la infancia y su percepción del polo en Francia, nos cuenta cómo ese “polo de amigos” se convirtió en un punto de encuentro internacional.
