Una nueva semana, un nuevo jueves y, por supuesto, un nuevo #JuevesConGaia. Seguimos descubriendo el detrás de escena del proceso de doma de caballos de polo junto a Gaia Fenoglio. Después de conocer los primeros acercamientos, el trabajo de rienda y las flexiones, hoy llegamos a una de las etapas más importantes: la primera monta.

El proceso comienza de manera progresiva. Para Gaia, el primer paso no es directamente sentarse, sino subirse de panza. De esta manera, el caballo puede adaptarse de a poco a la sensación del peso sobre el cuerpo. “Si se mueve simplemente lo intento corregir tranquila hasta que se relaja”, cuenta. La idea en esta instancia no es exigir ni avanzar rápido, sino darle tiempo al caballo para entender la situación y encontrar calma.
Una vez relajado, el siguiente paso es quedarse acostado arriba del caballo para que continúe adaptándose a esta nueva posición. Y durante este momento, Gaia destaca un detalle fundamental; evitar tocar las verijas o generar estímulos que puedan incomodarlo y provocar una reacción brusca.


Cuando el caballo ya está tranquilo con el peso, comienza de a poco el trabajo en movimiento. En esta etapa, se hace caminar al caballo todavía estando acostado sobre él. El motivo de la posición, se relaciona con la seguridad de la práctica, ya que de esa manera es mucho más fácil desmontar rápidamente si el caballo se descontrola o reacciona de manera inesperada.
Solo cuando el caballo responde de manera relajada y acepta el manejo desde, llega el momento de sentarse, aunque esta parte también debe considerar algunos puntos técnicos importantes. Las primeras veces, es recomendable sentarse más adelante, para evitar cargar peso sobre la zona de los riñones, ya que puede resultar incómodo para el caballo y favorecer reacciones como corcovear.


Además, Gaia destaca que en estos primeros manejos, el equilibrio del jinete es fundamental. Mantener el peso centrado y no inclinarse hacia la mano del giro permite dejar libres las paletas para que el caballo aprenda a doblar correctamente, sin compensar el movimiento con las patas.
Con paciencia y especial atención al detalle, esta etapa marca el comienzo del trabajo montado y sienta las bases para el desarrollo futuro del caballo como jugador.
Mirá el video completo:
