La Copa Queen Elizabeth no nació en una cancha. Nació con intuición y con una carta.
En noviembre de 2023, luego del fallecimiento de la Reina Isabel II, surgió la iniciativa de crear un tributo que trascendiera el recuerdo y se transformara en un espacio vivo dentro del polo femenino.

El primer paso fue una carta dirigida a la Embajada del Reino Unido en Argentina, y luego elevada al gobierno británico, solicitando la autorización para utilizar el nombre “Queen Elizabeth” en un torneo. La propuesta no solo buscaba homenajear su figura, sino también destacar su histórico vínculo con el mundo ecuestre, una pasión que también compartieron Príncipe Felipe y el entonces Carlos III, ambos cercanos al polo. Así comenzó a tomar forma un proyecto que, desde su origen, se planteó como algo más que una competencia deportiva.
Desde su creación, la Copa Queen Elizabeth se propuso construir una experiencia integral alrededor del polo femenino. A la competencia se sumaron espacios sociales y de encuentro, como los tradicionales High Teas, generando una atmósfera cuidada, cercana y con identidad propia dentro del calendario.
En sus primeras ediciones, el torneo contó con el acompañamiento de Jazmín Trotz, quien participó activamente tanto en la organización como dentro de la cancha. En esta tercera edición, su ausencia marcará un espacio importante dentro de la estructura del evento.



Uno de los pilares que distinguen a la Copa es el compromiso de las mujeres que la impulsan. A través del grupo “Queen Elizabeth”, socias y colaboradoras trabajan activamente en cada detalle del torneo, especialmente en las semanas previas a la final, que este año se disputará el 18 de abril.
La organización del entorno, desde la decoración, las flores y el paseo de compras hasta la ambientación general, es llevada adelante de manera colectiva. Entre quienes participan de este proceso se destacan Cynthia Pesky, Laura Accardi, Mecha Ferrari y María José Brown, en un trabajo que combina dedicación, estética y sentido de pertenencia.
El crecimiento del torneo también se apoya en el acompañamiento de marcas que han confiado en el proyecto, como BMW Bremen y La Celia, entre otros sponsors que aportan visibilidad y proyección.


En su tercera edición, la Copa Queen Elizabeth ya cuenta con presencia internacional tanto dentro como fuera de la cancha. Jugadoras como Milly Hine, Lía Salvo y Milly Sánchez forman parte del certamen, junto a patronas provenientes de distintos países, como Estados Unidos y Singapur.
Hoy, el torneo confirma el potencial de aquella primera intuición, siendo un espacio que no solo celebra el legado, sino que también proyecta el crecimiento del polo femenino desde una mirada contemporánea, social y global.
La Copa sigue creciendo. Pero sobre todo, sigue siendo fiel a su origen.
