Nos adentramos en el Freno de Oro junto a Leandro Gioia

Junto a Leandro Gioia, salimos del polo un rato para ahondarnos en el Freno de Oro, una disciplina que exige precisión, tiempo y un profundo conocimiento del caballo. Conversamos con él, quien compartió con PrensaPolo su recorrido personal, su método de trabajo y su experiencia dentro de una prueba en constante crecimiento en Argentina, y que hoy exige no sólamente buenos caballos, sino también preparación, criterio y una mirada optimista a largo plazo.

Para los que no te conocen, contanos un poco sobre vos. Quién sos, de dónde venís y a qué te dedicás.

Mi nombre es Leandro Geoia, soy entrenador y jinete del Freno de Oro. Tengo el centro de entrenamiento en Brandsen y me dedico pura y exclusivamente a domar y entrenar caballos para competir en esta prueba Freno de Oro, que es solo con caballos criollos, solamente con animales reproductivos, padrillos o yeguas; no se admiten castrados. Yo fui nacido y criado en Vicente López, Florida, que está muy cerca de Capital; fui a la escuela ahí. La verdad es que siempre me gustaron los caballos, y por medio de un amigo que está en los criollos hace mucho tiempo, me enganché con los criollos. Él ya sabía entrenar caballos, entonces estaba mucho tiempo con él entrenando; así fue que decidí dejar la facultad y empezar a entrenar caballos y abrirme el centro.

¿Qué te llevó a elegir este camino dentro del mundo ecuestre?

Realmente siempre me gustaron los caballos, y cuando empecé a tener un acercamiento a la raza me agarraron ganas de dedicarme a esto. Al principio fue difícil, porque mi papá no criaba; no somos una familia de tener mucho campo ni de criar criollos, pero habíamos comprado una yegua, después otra… No estábamos metidos en la raza, pero por esas dos yeguas fui a una exposición chica y ahí conocí a mi amigo, que es Horacio Casin, que también es jinete del freno. Desde entonces empecé a meterme adentro de este ambiente y dedicarme a esto.

Cuando te llega un caballo nuevo para trabajar, en qué te fijás primero? ¿Qué mirás para identificar si tiene potencial o si conviene devolverlo para no perder meses de trabajo?

Cuando uno decide tener este trabajo, que es muy lindo, siempre está poniéndose a prueba cada vez que entra en pista, así que la cantidad de trabajo que tenemos depende de los resultados y los resultados dependen mucho, más allá del trabajo que nosotros hagamos, de los caballos que nos ingresan al centro. Entonces, lo más importante para mí es fijarme si el caballo que llega tiene potencial o no.

Yo doy un lapso de tres meses de prueba, para ver si el caballo tiene condiciones para participar o no. De eso depende mucho la doma que tenga el caballo, si ya vino domado y demás. En base a eso se habla con el dueño la cantidad de tiempo que va a tomar, que siempre se estila entre un año y dos de trabajo antes de salir a participar.

Si el caballo se queda en el centro, es con el pensamiento de que va a ser clasificado hacia una final del freno y por eso es necesario saber el potencial que tiene. Si no tiene ese potencial, hay que decírselo al dueño para que se lo lleve o pruebe con otro jinete. Uno no tiene la verdad absoluta, pero dice lo que uno opina y después el dueño decide qué hacer.

Para competir, ¿qué características buscás en los ejemplares para llevar a cada credenciadora?

Una vez que empiezo a entrenar un caballo, para mí son importantes determinadas características, pero hay una que es fundamental, que es la cabeza del animal. Un caballo tranquilo, un caballo que no esté siempre ansioso, un caballo que naturalmente siempre esté predispuesto a trabajar para mí es la característica más importante, sin duda.

Después sigue la habilidad natural que tenga cada animal, pero yo priorizo más la cabeza que la habilidad. Yo creo que un caballo con muy buena cabeza y habilidad normal, o sin tanta habilidad, puede llegar a conseguir buenas cosas, pero un caballo muy habilidoso sin cabeza no llegas a ningún lado.

En la preparación diaria, creés que pesa más el físico del caballo o la conexión con el animal?

Día a día, cuando se montan los caballos, la verdad es que le doy mucha importancia a la conexión con el animal; qué tan bien me siento arriba de ese caballo, qué tan cómodo, seguro. Para mí son muy importantes las dos cosas, pero esa conexión que tenés con el caballo es importantísima para que después, obviamente, al montarlo diariamente, el estado físico se vaya logrando solo con el día a día de trabajo.

Llegar a una Final Nacional no es poco. Contanos qué significó para vos y cómo fue el camino.

Sin duda, llegar a una final es complicado porque hay mucho tiempo de trabajo atrás; un año o dos años, en algunos casos hasta más, hasta salir a competir. Por eso, una vez que se compite, clasificar a la final es algo muy importante. La primera vez que clasifiqué, la verdad que fue algo muy lindo, porque es la meta que uno se propone desde la primera vez que empieza a entrenar un caballo.

Hoy en día, gracias a Dios, todos los años estoy llegando a la final con más de un caballo. La idea es seguir por ese camino, para que el centro siga dando frutos, porque, como digo, es una prueba muy linda, pero siempre dependemos de resultados, y los resultados son clasificar a la final del freno.

Este año estoy clasificado cuarto en el ranking de todos los caballos clasificados, así que vamos por el objetivo de tener un podio nuevo. Realmente el camino es largo; uno empieza a instruirse, empieza a trabajar, a sentir que los caballos andan bien; cuando empezás a competir, te das cuenta de que los caballos de los otros eran mejores.

Las pruebas son largas, duran tres días y siempre hay cosas que faltan. En mi caso, como no fui criado en el campo, me faltaba mucho de lo que es el trabajo con el ganado. Tuve que pulirme mucho para adquirir eso que a muchos jinetes les salía natural. Yo estaba muy basado en la parte técnica del entrenamiento y eso me sirvió para parte de la prueba, pero necesitaba la otra parte.

Así que fue un camino muy largo hasta que pude unir todo, hasta que clasifiqué la primera yegua, que se llama Comandanta Ángela. Fue en Tandil, era el primer caballo que clasificaba, y quedé primero. A partir de ahí, todos los años clasifiqué. Creo que el pedigree de los caballos también dice mucho; cuando te va bien y tenés un caballo que es hermano o hermana del otro que tuviste, suelen tener muchas similitudes y, para un jinete, está muy bueno el estudio de la sangre.

¿Cómo ves la evolución del Freno de Oro en Argentina? ¿Qué sentís que hace falta para que siga creciendo?

Realmente veo una evolución tremenda en el Freno de Oro argentino, antes los que clasificaban a la final en Brasil no viajaban, porque sentíamos que éramos muy inferiores. Hoy cada vez más caballos viajan a Brasil para competir y nos está yendo bastante bien. Si bien todavía ninguno estuvo en el podio, son jinetes que andan bastante cerca, y están entre los 10 mejores.

Creo que hay muy buen nivel de caballos y que el nivel de jinetes va creciendo más. Cada vez se están asesorando más, para poder mejorar el nivel, y eso te obliga a mejorar tu nivel propio para poder estar siempre en la pelea.

También creo que, para seguir creciendo y seguir por el mismo camino de ahora, hay que hacer entender a los dueños y a los mismos jinetes que es un camino largo; que los caballos no salen a correr enseguida, que es mucho tiempo y dinero. Para competir y estar a la altura hace falta invertir en entrenamiento, en buena sangre y en asesorías, para poder llegar a ser competitivos.

Venís de otro palo, pero ¿qué dirías que puede aprender un polista de alto hándicap de la respuesta de un caballo de freno?

Son realmente dos deportes que requieren el alto rendimiento de los animales. Lo que sí te puedo decir, es que han venido chicos que doman para el polo a asesorarse y hacer cursos y realmente les gusta mucho la sensibilidad que se busca, y la suavidad para parar y tener un caballo bien prolijo, que no reaccione. En el freno cualquier cabezazo o molestia en la boca del caballo, te descuentan puntaje, y creo que esas cosas suman para los domadores, para entregar un caballo más lindo y prolijo.

Contanos un poco sobre el calendario del deporte a nivel anual, cuáles son los objetivos en general de los que se dedican a esto, los torneos, y cuál es tu próximo logro a cumplir este 2026.

Durante el año se corren varias pruebas que se llaman credenciadoras en distintas partes del país: Corrientes, Mendoza, La Pampa, San Juan, Tandil, Miramar, Luján, y se corren por un lado hembras, por otro lado padrillos. Las primeras seis hembras y los primeros seis padrillos con más de 16 puntos de media, entran en un ranking, del cual al final del año, los primeros 48 machos y las primeras 48 hembras clasifican a la final del Freno de Oro que es en la rural de Palermo en marzo. Así que, todos los años son de marzo a marzo en el calendario del Freno de Oro; donde termina la final se vuelven a arrancar las competencias para volver a clasificar a la final del año siguiente.

En principio, todo jinete lo que quiere es poder ir a una credenciadora y clasificar su caballo para la final del freno. Cuanto más alto quedás en el ranking, estás más cerca de quedar dentro de los 48 mejores para la final, y una vez que estás clasificado, ya pensás en tener un muy buen papel en la final. En el podio, el primero es Freno de Oro, el segundo se llama Freno de Plata, el tercero, Freno de Bronce y el cuarto Freno de Alpaca.

Mi objetivo personal este año es estar en el podio de los primeros cuatro en la final de Palermo; tengo rankeados tres caballos —una yegua y dos machos—, así que ahora estoy trabajando con todo para la final.

Eso es básicamente mi trabajo, como entrenador y jinete del freno de oro, y también dicto cursos y asesorías. Además subo muchos vídeos explicativos en mi Instagram (@leandrogioia_ ), así que cualquier interesado, me puede contactar en mi Instagram o por teléfono, sin ningún problema. – https://www.instagram.com/leandrogioia_/ .