
Hace un año, el mundo del polo se vio sacudido por dos noticias que nadie quería recibir. La muerte de Rufino Laulhé, con apenas 15 años, y la de Martín “Chochán” Garrahan, referente dentro y fuera de la cancha, dejó una herida profunda en una comunidad que aún hoy los recuerda con dolor, respeto y admiración.
Pensar cómo todo puede cambiar en un instante sigue siendo difícil. Mucho más cuando la pérdida golpea de manera tan injusta y tan cercana. Comunicar la partida de un chico que empezaba a construir su camino en el polo y la de una figura que acompañó durante años cada transmisión, cada análisis y cada emoción del deporte, es una de esas tareas que nadie quisiera tener que hacer.
Rufino Laulhé, de 15 años, perdió la vida tras sufrir un accidente automovilístico en la Ruta 5, km 438, a la altura de la localidad de Trenque Lauquen. El vehículo, conducido por su hermano Beltrán (18), embistió a un camión que se encontraba estacionado en la banquina del lugar. El accidente dejó como víctima fatal a Rufino, y heridas leves en Beltrán. Tanto como su hermano, Rufino era considerado una de las grandes promesas del polo argentino. Ambos, hijos de Gastón Laulhé, exjugador de Triple Corona, se preparaban para participar por primera vez en los torneos profesionales en Palm Beach, Florida. Habían participado recientemente en la Copa “La Natividad” en La Andría Polo Club de Santa Rosa, desde donde habían comenzado su viaje.
Desde muy chico “Rufo” se destacó en el polo, siendo pieza fundamental para los equipos en los que jugaba. A pesar de su corta edad, su madurez en el juego era admirada por muchos. Además, en agosto de 2024 integró junto a su hermano el equipo del Selección Argentina de polo y vencieron por 14-8 a España en el Test Match internacional, donde fue reconocido como figura del partido y máximo goleador.

Martín “Chochán” Garrahan, por su parte, luchó hasta el último momento con una de las enfermedades más temidas: un cáncer, en este caso, de páncreas. “No se la voy a hacer fácil al bichito. Se metió con el cuerpo que no tenía que meterse”, confesó a La Nación en una entrevista a mediados del 2024. Pero su cuerpo no resistió y falleció a los 57 años, abandonando una batalla bien dada.
Nacido en Villa Cañás, Santa Fe, “El Chochán” inició su carrera en el polo junto a su hermano Patricio en La Espadaña, el club de Lobos. Alcanzó un hándicap de 7 goles y fue parte de equipos destacados como La Martina y Coronel Suárez, con participación en diversas ocasiones en el Abierto Argentino de Polo. Tras su retiro, se convirtió en un reconocido comentarista de ESPN, destacando al aportar su experiencia y pasión al análisis de los partidos. El estilo relajado y su buen humor eran característicos en su persona y lo llevaron a convertirse en una figura querida, tanto dentro como fuera de la cancha.

Rufino y Chochán no solo dejaron huella en el polo por su talento, sino también por la calidad humana que los caracterizaba. Rufino, con apenas 15 años, era la promesa que todos admiraban y esperaban ver crecer, siendo inspiración para muchos chicos que, como él, aman este deporte. Por su parte, “Chochán” no solo se destacaba en la cancha. Su voz y sus análisis aportaban al polo una calidez difícil de encontrar en otros relatos. Siempre con una risa de por medio o una reflexión, dejó una marca imborrable en los afortunados de conocerlo.
A un año de sus partidas, el polo los sigue recordando. En cada cancha, en cada relato, en cada chico que sueña con jugar y en cada transmisión que busca emocionar, su presencia permanece.
Desde Prensa Polo, acompañamos una vez más a las familias Laulhé y Garrahan, honrando la memoria de Rufino y Chochán, y celebrando los recuerdos que dejaron en este deporte que tanto amaron.
